La Bambina Impertinente

La Bambina Impertinente

sábado, 13 de junio de 2009

Animales de Costumbres

Dos amigas, que después de diez intesos años de amistad, dejan de hablarse durante cinco años ... varios encuentros molestos y algo forzados debido a una serie de amigos comunes ... miradas tristes y medias sonrisas ... un día una le pide perdón, le dice que ya todo ha pasado, que el dolor se ha calmado y que no tiene sentido tanta tensión. La otra admite las disculpas, reitera que ella no fue quién empezó retirando la palabra, que no hay rencor ... podría ser una reconciliación, pero tan solo es un formalismo, de esos que acaban en ya si nos vemos y eso, nos tomamos una cervecita ... ¿por qué somos tan cínicos? Bastaba con responder con honestidad, decir , no, no te perdono y no esperes que me comporte como si nada.
No me arrepiento, me comporté según lo que sentía entonces, y me comporto según lo que siento ahora, pero eso no quita que quiera pedir perdón por el daño que pude hacer aún sin querer, ni que a la otra parte, no le valga mis disculpas ni leches ... pero en el intricado universo de las relaciones sociales todos quieren ser buenos y a ser podible no ser jamás catalogados como los malos ... como si esto del sentir fuese un ejercicio maniqueo ...qué pena que no seamos más honestos con nosotros mismos, que no seamos capaces de admitir que a veces albergamos sentimiento políticamente incorrectos, y que contra eso no hay alma que se revele por mucho que sepamos guardar las comporturas o por mucho que lo racionalicemos.
En fin, particularmente, creo que fue un buen intento de poner las cosas en su sitio, y aunque no resultó como deseaba, no ha sido una mala revelación ... qué bueno que para el cinismo inventamos eso de leer entre líneas.

5 comentarios:

Marta dijo...

Pues a mi me pasó hce unos años algo parecido, no igual, pero una situación parecida...
No es cosa de contar ahora toda la (largúisima) historia pero resumo diciendo que perdí (lo que creía que era) una amistad de casi 30 años.

Y te digo una cosa: si se pierde así, es porque no merecía la pena ser mantenida. Será que no era una amistad. Me di cuenta de eso en seguida. Si, como bien dices, hay cinismo, mentiras y falsedades de por medio, es que de amistad tenía poco. A veces, mantenemos amistades que no son tales. Son más bien un acostumbrarse a alguien.
En mi caso fue así. Y estoy tan a gusto ahora. Me doy cuenta de lo poco que perdí.

Ahora valoro mucho más la verdadera amistad, la diferencio mucho mejor y, desde luego, he llegado a la conclusión de que el tiempo que se lleva manteniendo una amistad no es en absoluto directamente proporcional a la calidad de la misma.

En absoluto.

Nalda dijo...

El otro día leí en alguna parte que si una amistad de muchos años se rompe algún día es porque realmente no había tal amistad. Y, tal vez, sí mucho cinismo e interés.

Tus palabras me vienen al pelo del post que he escrito hace un rato... de los verdaderos amigos, que gracias a Dios también existen.

Saludos

noë dijo...

Hola Bambina, que bien este post. Interesante
Das en el clavo.
Parece que enfadarse o pelearse con alguien es incivico. La gente no soporta la carga del sentimiento de culpabilidad.

Estoy totalmente de acuerdo con Marta.
Al principio es un poco raro estar mal con alguien pero luego te das cuenta que la supervivencia lo requiere. En cuanto desistes de quedar bien con todo el mundo todo acaba fluyendo. y le acabas pillando el gustito...

Suerte con Rubito (te deje info en su post).

noë dijo...

Hola Sonia, como va el tema de rubito?

Sonia dijo...

Ahora acabo de llegar de hacerle una visita. Está algo menos desmejorado, quizás por que lo han desparasitado, pero sigue bastante delgado. Le he puesto una lata y creía que se atrangataría de lo rápido que se la ha comido. Escribí pidiendo ayuda a las webs que me pasastes y lo he difundido, pero nadie ha preguntado por él. Para colmo ha aparecido en la misma zona un rubito de poco más de un mes, dos a lo sumo, rubito también que me ha seguido le he dado de comer, se deja coger y manipular. Quiero volver antes de que se vaya el sol para fotografiarlo, no tiene pinta de que la madre esté cerca. Como se suele decir, me crecen los enanos...